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王子平 WANG ZIPING (1881-1973). 

Wang Ziping

 

     El gran maestro Wang Ziping nació en 1881 en la provincia china de Hebei, durante el tiempo turbulento de la dinastía Qing, la última del imperio chino. Su nacimiento en el seno de una familia dedicada a las artes marciales determinó y propició su futuro como especialista marcial, comenzando su formación en Wushu a los seis años de edad.         

     Aprendió de dos grandes maestros de su época, Yang Hong Xiu y Sun Yan Biao, llegando a dominar muchos estilos de Wushu con y sin armas, entre ellos el arte Qinna (agarre y control de articulaciones), Ti o patear; Da Chuan o boxeo de puño; Suai Jiao o lucha cuerpo a cuerpo, etc. Igualmente, era experto en Qigong duro para las artes marciales, y en Qigong suave destinado a la salud, así como especialista en Shaolinquan puño de Shaolin; Chaquan boxeo de la etnia musulmana; Bachiquan puño de 8 extremos, en otros muchos estilos. 

         

     Aclamado siempre como un artista marcial muy completo, Ching Long Jian (Espada del Dragón Verde), era su estilo de espada propio, desarrollado después de analizar diferentes formas de manejo de la espada, incluyendo la esgrima occidental o el Kendo japonés. En 1960, con 80 años de edad, acompañó al primer ministro Zhou Enlai a Camboya como director y maestro del equipo de demostración de Wushu chino.         

     Además de destacar en las artes marciales, Wang Ziping también fue famoso médico experto en traumatología. Wang Ziping combinó su conocimiento en Qinna con sus habilidades médicas para recolocar los huesos dislocados o rotos, desarrollando lo que llegó a ser todo un método para el tratamiento de las lesiones deportivas y otras lesiones bien conocido en el norte de China.         

     Fue jefe de la Escuela Kungfu Shaolin en el Instituto Central de Guoshu (Wushu) y vicepresidente de la Asociación China de Wushu, la mayor organización de esta especialidad en China, entre otros muchos títulos y responsabilidades, como el de ser el asesor de los principales hospitales de China.         

Wang Ziping

 

     Wang Ziping tuvo una vida plena y larga, falleciendo en 1973 a los 93 años de edad. El maestro Ziping era natural de Cang, también conocido como Cangzhou. Desde tiempos remotos, Cangzhou había sido siempre una zona muy aislada de China en la que las temporadas de sequía eran realmente arduas, convirtiéndose casi en zona desértica. Durante las estaciones húmedas, el agua del río Amarillo, incontrolable, inundaba todo el país, llegando incluso a más de 200 kilómetros de distancia de su cauce natural, por lo que hubo de construirse un canal que pasaba al Este de Cangzhou, dada su ubicación a medio camino entre el Beijing y el Río Amarillo. Por este motivo, a finales de 1800, Cangzhou se convirtió en un puerto importante muy transitado, sin embargo, el motivo verdadero de la fama de Cangzhou no era el canal o su puerto, sino el hecho de que en todas las familias locales había algún célebre maestro de Wushu. Tal era su fama por este motivo que en la comunidad de artes marciales china la villa de Cangzhou era conocida como el nido del Wushu, y a lo largo de la historia, generación tras generación, siempre hubo infinidad de historias y leyendas sobre Canzhou y las proezas de sus famosos artistas marciales.         

     Cangzhou estaba habitado principalmente por familias de la minoría Hui de origen musulmán, siendo la tradición que los niños de aquellas familias con recursos escasos, acudiesen a las mezquitas para la escolarización gratuita. Como consecuencia, muchos niños conocían la lengua árabe y también su cultura. Wang Ziping fue uno de estos niños, criado en un hogar musulmán, en medio de un estricto ambiente marcial donde se convirtió en un erudito excepcional y experto en Wushu.         

     Tanto el abuelo, como el padre de Wang Ziping, eran también reconocidos expertos marciales. Resulta irónico que el padre de Wang Ziping no quisiera al principio que su hijo se iniciara en las artes marciales, dado que pensaba que no estaba lo suficientemente desarrollado físicamente para su edad, y también a que creía que estudiar y obtener experiencia en los negocios sería más conveniente para él que dedicarse a la tradición familiar de la enseñanza del Wushu. 

 

Wang Ziping

 

     El señor Wang pensaba que su familia se había centrado siempre en el Wushu, generación tras generación, deseando ahora que su hijo pudiera concentrase en otro negocio que le resultase más próspero. Sin embargo, las habilidades marciales extraordinarias de su padre y de su abuelo fascinaron siempre, y fueron arraigando más y más en la mente del joven Ziping pues ¡él quería ser como ellos!, y a pesar de la resistencia de su padre a enseñarle, nunca se desanimó. Con la ayuda de su madre, desafió los deseos de su progenitor y así comenzó a practicar en secreto. Fue tan fuerte su determinación y tenacidad que nada pudo impedir que se convirtiera en un gran artista marcial.         

     A los seis años de edad, cuando su padre se negó a enseñarle, el joven Ziping se escapó a las afueras del pueblo, y allí, sin ser visto, cavó un hoyo profundo en el que comenzó a imitar los entrenamientos que había visto realizar a su padre y a los estudiantes de éste, saltando al interior del hoyo y saliendo de él una y otra vez. Un día su madre, preocupada, tardó varias horas en averiguar el paradero de su hijo. Al encontrarle y comprobar el motivo de su ausencia le dijo con voz alentadora: "...buen chico; si quieres entrenar, sigue adelante y entrena. Te traeré comida, pero para convertirte en un gran artista marcial, debes tener paciencia y no tener cabeza de tigre con cola de serpiente”.                 

     Así, con el apoyo de su madre, Wang Ziping pudo entrenar día y noche, y a medida que fue creciendo, el agujero que usaba para saltar se hizo más profundo y más ancho. En pocos años fue capaz de saltar más de 3 metros hacia delante y más de 2 hacia arriba, brincando fácilmente sobre las cercas más altas de la villa.         

     Mientras crecía, Wang Ziping asimilaba y guardaba en su interior todas las lecciones aprendidas. Pronto se dio cuenta de que los maestros más viejos de las generaciones anteriores obtuvieron sus éxitos debido a que en sus entrenamientos incluían los métodos Beidougong y Luishuigong.

         

Wang Ziping

 

     Beidougong y Lushuigong no eran métodos de entrenamiento al uso. Por el contrario, ambos implicaban entrenamiento a horas específicas del día. Beidou, que literalmente significa Osa Mayor, implica entrenar de noche, cuando salen las estrellas, y Lushi, que literalmente, significa rocío de la mañana, implica realizar entrenamientos al amanecer, que es también la mejor hora para practicar Wushu. Además de la instrucción personal que finalmente también llegó a tener de su padre, Ziping entrenaba además por su cuenta, tanto al anochecer como al amanecer, teniendo únicamente las estrellas y el rocío como compañeros.          

     Wang Ziping sabía que las artes marciales exigían valentía, fuerza, perseverancia y técnica. Según fue creciendo, la determinación de Wang Ziping por alcanzar la cima del Wushu también fue mayor. Estableció así para sí mismo un severo régimen diario de entrenamiento. Solía practicar en un paraje tranquilo cercano al cementerio de Ma, una población a tres kilómetros de su casa, lugar éste al que llegaba entre saltos y piruetas con las manos y los pies para así fortalecerse.         

     El cementerio era un lugar perfecto para entrenar. Casi nunca había gente durante el día y mucho menos por las noches, así que los bosques cercanos al mismo eran las salas de entrenamiento perfectas para Ziping, natural y completamente equipadas para su cometido.         

     En el camino hacia el cementerio había un río en el que solía nadar cargado con pesos que desarrollaban resistencia y también movía grandes rocas mientras caminaba por el lecho del río para así desarrollar el equilibrio y la fuerza. Al llegar al lado de las tumbas saludaba a las estrellas y cuando los ruidos de la noche perturbaban su entrenamiento, daba la bienvenida a los espíritus visitantes como a compañeros de entrenamiento. Para volver a casa, de nuevo recorría el camino saltando sobre sus manos y pies.          

     Dada la desaprobación a su desobediencia, su padre cerraba siempre la puerta del patio que daba acceso a la casa familiar antes de que regresase, de modo que Wang debía saltar con frecuencia las vallas que rodeaban la casa familiar, gesta que realizaba con gran facilidad gracias a su entrenamiento continuado. Una vez dentro, se movía sigiloso hasta el escondite en el que su madre le había dejado comida y, después, en lugar de usar su cama para dormir, se acostaba sobre una de las vigas de madera del techo de su habitación para desarrollar su sensibilidad y equilibrio mientras dormía, traviesa sobre la que permanecía hasta el amanecer, justo antes de levantarse para iniciar de nuevo el entrenamiento. 

      Al alcanzar la edad de 16 años, Wang Ziping ya era famoso en toda la villa por sus proezas y por su fuerza. Una vez levantó una piedra de casi 500 kilos. Debido a esta acción y a su extraordinario poder, más tarde sería apodado el rey de los 500 kilos con fuerza espiritual, dado que podía usar su fuerza a voluntad. Podía ser duro o blando en sus técnicas; podía saltar alto arriba o lejos a lo largo, y aplicar a voluntad las técnicas de Wushu aprendidas.          

     Tang Hao, uno de los más destacados historiadores marciales chinos escribió sobre Ziping en la revista Panorama de las Artes Marciales Chinas: “Wang Ziping es un personaje excepcional de Cangzhou. Ha heredado las habilidades marciales de su familia. Es un experto en Baji, Pigau, Xingyi, Taiji, Changquan, Huanquan, Hongquan y Paoquan. Puede levantar más de 500 kilos de peso y por esto es más conocido aún que por su destreza marcial. En el año octavo de la República derrotó fácilmente a un extranjero que decía ser el más fuerte del mundo. He tenido la oportunidad de intercambiar técnicas con él durante nuestros deberes como jueces en las competiciones nacionales, y decir que Wang Ziping es fuerte es simplemente un eufemismo...” .

         

     Wang Ziping sobrevivió a dos guerras civiles en China y a la Segunda Guerra Mundial. Vivió en una época en la que muchos países explotaban China destacando no sólo como un hombre fuerte o experto en artes marciales en mitad de aquella época alborotada, sino también como un patriota famoso, derrotando una vez tras otra a numerosos rivales extranjeros, tanto en retos oficiales como extraoficiales. Así, el patriotismo de Wang Ziping y la fama de sus habilidades marciales se extendieron rápidamente por toda China. En una ocasión, él solo derrotó a un escuadrón de la policía militar extranjera. Durante los muchos años guerra, Wang se vio obligado a viajar por toda China y realizar todo tipo de trabajos, pero nunca dejó de practicar Wushu. En 1928, se fundó en China el Instituto Central de Guoshu, y Wang Ziping fue invitado para ostentar el cargo de jefe de la División de artes marciales de Shaolin.         

     En su vejez, Wang Ziping participó en varias películas en las que representaba papeles menores, por lo general breves actuaciones caracterizado como viejo maestro de artes marciales en las que demostraba alguna pericia marcial. A pesar de que era un gran artista marcial y muy reputado personaje en todo el país, nunca aceptó dinero por sus actuaciones, alegando que su único objetivo era promover las artes marciales chinas.         

     Wang también fue un médico famoso, y durante sus últimos años escribió varias obras sobre medicina, sobre Wushu y también sobre prácticas deportivas y marciales. Entre estas obras estaba Los Veinte Ejercicios para la Eliminación de las Dolencias y el Cultivo de la Longevidad. 

         

Wang Ziping y sus alumnos

 

     Durante su larga vida, sifu Wang Ziping (maestro Wang Ziping), aceptó gran número de alumnos a su cargo, sin embargo, muy pocos llegaron a gozar de la confianza que depositó en Zhuang Yuan Ming, uno de sus discípulos principales al que nombró director de sus clínicas de recuperación y tratamientos basados en la medicina tradicional china en Shanghai.

     Zhuang Yuan Ming, que posteriormente se convertiría en uno de los doctores más importantes y famosos de Shanghai, creó su propio método de recuperación por el movimiento al que llamó Lian Gong Shi Ba Fa, basándose en Los Veinte Ejercicios para la Eliminación de las Dolencias y el Cultivo de la Longevidad aprendidos de su maestro.

     Tal llegó a ser la fama del Dr. Zhuang en Shanghai, que muchos doctores responsables de otras clínicas solicitaban consejo profesional al Dr. Zhuang antes de aplicar tratamiento a sus propios pacientes.

 

 

 

©Daoyin/Liangong España. Texto y/o Fotos.